miércoles, 7 de mayo de 2014

En marzo, homenaje a Sandra Amaya y, con ella, a todas las mujeres.


En Marzo...

“Mujeres del mundo griten su presencia
vuelquen lo que saben  en cántaros de vida
y renazcan siempre con sabiduría, con sabiduría

Estos versos, parte de un himno femenino, y que nació acá en Mendoza, nos propone romper los corsés que nos impusieron a las mujeres desde los anales de la humanidad, esos que van adecuando a los distintos momentos históricos, pero que siguen siendo una jaula donde estamos atrapadas.
Por eso fieles a esta consigna, hoy, en el que además se realiza la Fiesta de la Vendimia, nosotros no invitamos a una reina. Consideramos que llamar a una mujer reina es un recorte monárquico, exigencia de belleza estandarizada, una manera de limitarnos a un objeto de adorno. No, nosotras, invitamos al Kallfu Trawün, es decir a nuestro lugar de la Literatura en Trawün, a la hacedora, entre mucho más, de ese himno de las mujeres que citamos al principio. Convocamos a una mujer profunda, bella con la belleza de haberse animado a romper con moldes. Sabia, porque sabe respetar el silencio lagunero, se suma al canto de las vainas de algarrobas y de las tormentas sobre el arenal. Humilde y deseosa de aprender de las mujeres y los hombres dueños de esta tierra devastada por las sucesivas conquistas, como lo es la exaltación de una Mendoza solo de vides y vendimias. Una mujer coplera, con una voz que atraviesa cualquier coraza, voz que se manifiesta en las melodías que interpreta y en las letras que traducen sentimientos, ideología y hondo compromiso. Una maestra de niños y niñas en escuelas primarias, pero también en el camino de ayudar a otras mujeres a encontrar su propia voz. Madre, artesana, artista... Sandra Amaya.

Sandra conmueve con la copla que nace desde el centro de su “cuerpito de arena y su alma de junco”, como afirma en sus cantos. Artesana, teje su arte desde una concepción sudamericana, de respeto a la Madre Tierra y a la Naturaleza. Sus canciones narran historias que dan cuenta de la sabiduría de lo simple y resaltan una forma de vida que quiso silenciarse, aun más, borrarse, pero que resiste y crece, crece y resiste.
Cada tema, cada canción, es una parte de mi entorno, y del entorno de tantos. Es el grito de mujeres, niños y hombres de Sudamérica, que dicen lo mismo con otros lenguajes, con otras palabras, otras miradas, otros caminos de expresión, otros contextos sociales, otros tiempos…
Me siento traspasada por la historia… Me siento nosotros… parte del todo.” Escribe en su libro “Canto libre”, que está en gestación.
Comenzó a transitar los escenarios con el grupo Quinua, hace un tiempo. En 1999, por sugerencia e insistencia de Silvia Bazán (una madrina), se presentó y ganó un concurso de la Secretaría de Cultura, lo que le permitió grabar su primer disco “Arena y Junquillo”, con temas propios y otros de Atahualpa Yupanqui, Chango Rodriguez y algunas coplas andinas populares.
Su segundo álbum, en este caso todos las composiciones fueron propias, se presentó en 2005. Se llama “Mensajes de la Tierra”.
Actualmente, trabaja en un tercer álbum.
Además de sus proyectos como solista, participa del grupo “Sonido Guay  Ñeñé”, una mixtura de música de raíces ancestrales populares -tonadas, vidalas, bagualas, cantos con caja- y sonidos digitales actuales, mezcla de semillas del folclore sudamericano con el latido de la cumbia digital.
  “Soy alegría, porque puedo soñar, inventar colores, equivocarme, pedir perdón, llorar, caer y estar segura de que si no muero en la caída, puedo seguir adelante. Digo soy y digo somos…
Soy tierra, porque me siento mujer-greda, cielo sin nubes, verde hojita, piedra tibia, chilca y junco, brisa, charco, médano… Digo soy y digo somos…
Soy fuego y pasión… viento zonda … “apunador, jadeante” como dice el alma huarpe-paceña de don Félix Palorma…
Soy música,  pensamiento y sentir…mucho sentir
… calma, silencio, mucho silencio, pausa… confusión… mucha confusión… rebeldía. 
Soy guerrera…como decía mi hermano espiritual, Valdo: -“Nosotros somos guerreros y nuestro camino, es el camino de la música…somos puentes”. Declara también en el libro.
Es así, la Sandrita es un puente, para alentar a muchas y muchos a penetrar debajo de la propia piel, quebrar prejuicios y dejar salir la voz, la imprescindible voz que no se debe callar. Algunos de estos puentes son los talleres de expresión a través del canto que viene realizando desde hace unos años. Actualmente aquí, en Trawün , un grupo de mujeres nos reunimos para encontrarnos con nuestra cantora. 
Por eso en el mes en que se conmemora el día de la mujer, día de lucha por los derechos de las mujeres, y también de los hombres que quieren romper con los estereotipos, en Kallfu Trawün celebramos al compartir la palabra de Sandra Amaya, mujer, coplera, poeta, madre, maestra y, afirmo en mapugundún, nuestra machi.
Los invito a sumergirse en las honduras de su sensible poesía, que además, porta la maravilla de ser canción . 












Fragmentos de su libro “Canto libre”, de próximo nacimiento

             “Cuando necesito ver, cierro mis ojos, mi piel percibe y mi corazón se expresa…
... será por eso, que en un abrir y cerrar de ojos, la vida puso a mis emociones, en caminos insospechados. La capacidad de sorprenderse no debiera agotarse… nunca.  Es esa capacidad, la que nos invita a buscar más, a perder el miedo a lo nuevo y desconocido, la que mantiene el entusiasmo a flor de piel, la que nos permite cerrar un ciclo porque sabemos que se abre otro, y queremos saber de qué se trata, la que nos alienta a romper viejas estructuras para darle lugar a otras nuevas, esa capacidad de sorprendernos es la que llena de colores el andar, la que nos invita siempre a recorrer nuevo caminos, a conocer nuevas almas y a tirarse al abismo con las manos vacías. “

 “El espacio de la expresión popular, es un territorio colorido, alegre, festivo, dinámico, creativo. Es un territorio espiritualmente muy conectado con los ciclos naturales, por esto la Madre Tierra es un ser superior tan respetado y cuidado, y muchas comunidades conservan el hábito de hacer ceremonias o rituales para agradecer y ofrendar, con alta conciencia del cuidado del planeta. Y por eso también, muchos grupos humanos festejan el encuentro, como un momento importante, desde la expresión misma, desde el canto y la danza, inherentes a nuestra existencia, quiero decir, desde la espiritualidad.
Me siento parte de este pensamiento, en el que la expresión está ligada directamente a lo intangible. Y desde aquí, es de donde puedo escribir sobre la expresión popular. “

“El decir popular guarda sabiduría, conocimiento y humor. Si somos indiferentes a ese saber, perdemos fuerza colectiva.  Muchas expresiones de la vida cotidiana de las personas, están embebidas de un conocimiento transmitido de generación en generación. Un saber que nos permite comprender el pasado y el presente. Nos permite unir el antes y el ahora con congruencia, con un hilo conductor que nos hace comprender y comprendernos en este contexto histórico, político, económico y social. En ese saber, encontramos muchas respuestas que nos permitirían dar los pasos siguientes con un poco más de seguridad, compromiso y fundamento. Si a este proceso de formación e información, le abrimos la puerta a la alegría como condimento cotidiano de nuestras vidas, ni la mayor pobreza material nos abate.”
“Y andaba por las huellas de las cabras, cantando fuerte, con gusto. A lo mejor el paisaje, como parte del  público, se unía a mi voz, o al revés, mi voz se sumaba de a poco a los sonidos del paisaje, y era parte del todo. Me perdía entre el monte y el sol, entre el agua y las estrellas. Canté de noche y canté de día. Canté cuando el sol daba fuerte en el rostro, canté cuando el frío me entumecía la lengua, y canté cuando la lluvia nos inundaba las camas. Canté cuando faltaba el agua y cuando corté junquillo. Y de tanto cantar, aprendí a hacer silencio, y a escuchar el tiempo lagunero. “



Caluyo Del Desierto         (Caluyo)



Semillita de chañar,
semillita de algarroba,
tomate el tiempo preciso
pa’ver tu fruta madura.

Viajera nube del campo,
no pasés moviendo arenas,
bajate en gotitas frescas
que no se quede la seca.
    
San Vicente aquí en el monte
del desierto lagunero
tiene vinos, tiene velas,
cuequeros y guitarreros.

Estribillo

Llové cielito, llové,
humedecenos el alma,
así no se muere el choique,
las chuñas, ni las iguanas,
llové cielito, llové!

Cólpicho rojo y pachango,
albaricoque y tunal,
emponchados de rocío
ríen en el arenal.

Lunita ponete opaca,
para saber que viene agua,
y en el río se reflejen
los ojos de la majada.
    
San Vicente aquí en el monte
del desierto lagunero
tiene vinos, tiene velas,
cuequeros y guitarreros.  

Estribillo

Llové cielito, llové,
humedecenos el alma,
para que crezca el junquillo,
la jarilla, la retama,
llové cielito, llové!!




Quinua

Los vientos te dieron alma
                 el agua favoreció
                 el ritmo de tu vidita ay,
                 semilla, tanto dolor.
                
                 Fuiste alimento del hombre
                 que idolatró tu bondad
                 y ahora qué poco quedas ay,
                 semillita dónde estás.

                 Le pido a la Madre Tierra.
                 que te abrigue junto al sol
                 que te dé todas las fuerzas
                 para seguir brotando.

                 Quinua, granito de sol,
                 andina te han de llamar,
                 por vos cortaron lo brazos
                 que te quisieron amar.
                
                 Los rituales y los campos
                 aún te esperan con consuelo,
                 ahora que nadie prohíbe
                 que alimentes a tu pueblo.



La quinua es una planta que era sagrada para los pueblos andinos. Además de que las semillas tienen un alto valor nutritivo, para los pueblos originarios, tenía un sentido espiritual y era utilizada en diversas ceremonias. Debido a ello, los conquistadores prohibieron su cultivo e instauraron el castigo de cortar los brazos de los que transgredieran esta orden.






Entre suspiros

      
Si el deseo  que te inquieta, está dormido,      
       y es el miedo el que te empuja los latidos,
       no le des esperanza al desespero

       es el tiempo el que a los hechos da sentido,
       ay, sí! Es el tiempo… ay, no! Da sentido.

      
Percibí el celeste de tu cielo,
       cuando el vuelo nos llevó hacia el horizonte,
       donde se unían tus  sueños y los míos
       entre suspiros, locuras y razones,
       ay, sí! Entre suspiros… ay, no! Y razones.

      
He querido que el tiempo se detenga,
       y es en vano insistir con las palabras,
       tus pasos iban marcándome el destino
              igual quedo en  tu dulzura relajada,
       ay, sí! En tu dulzura… ay, no! Relajada.

       Es el tiempo…
El que da sentido
Entre suspiros
Y razones
Qué locura
Y me quedo en tu dulzura
Relajada, y enamorada.
Y enamorada, y enamorada…

Mujeres del mundo

Mujeres del mundo , no se desesperen,
busquen su destino, alcen bien sus frentes
desanden caminos, que las confundieron
recorran senderos de colores nuevos,
vuelquen lo que saben en cántaros de vida
y renazcan siempre con sabiduría,
con sabiduría.

Mujeres de leche, mujeres nativas
mujeres del llano, mujeres andinas
jóvenes, adultos, abuelas y niñas,
fuerza es lo que sobra, si estamos unidas.

Caminen erguidas, así las escuchan,
no bajen las manos, sigan con la lucha,
suenen bien sus voces, digan lo que piensan,
mujeres del mundo griten su presencia
vuelquen lo que saben  en cántaros de vida
y renazcan siempre con sabiduría,
con sabiduría.

        Niños nativos                                               

            Niño de caña y de barro
       sos pura marginación,
       pies desnudos, alma ingenua,
       no estás solo, somos dos.
      
       Este mundo se ha llenado
       de niñitos como vos,
       que alguna vez fueron uno
       con la tierra y con el sol.

       Solita no ando el camino,
       bien acompañada voy,
       por eso busco tu rastro,
       yo sé que no se perdió.

       Mi corazón busca al tuyo,
       hermano de sangre soy,
       rompimos nuestro silencio,
       no estás solo, somos dos,
       ay... tu rastro no se perdió.
                     

Recitado
             
       Del desarraigo a la marginación nos llevaron,
       de los espejos de colores, a las falsas promesas con engaños,
       del despojo de nuestros dioses a fríos templos de mármol,
       de la tierra al asfalto,
       de lo compartido a la soledad,
       del equilibrio a la confusión,
       del conocimiento al olvido,
       del encuentro a la dispersión,
       de lo mucho a lo escaso.





















jueves, 13 de febrero de 2014

En noviembre, narraciones maravillosas de EMILIO FERNÁNDEZ CORDÓN y sus "Vacaciones Fantásticas"




El 20 de noviembre se conmemora el día de los derechos de niñas y niños. Desde la convicción de que entre estos derechos debe ocupar un lugar importante el derecho de las chicas y chicos a que les cuenten cuentos, invitamos al espacio de Kallfu Trawün a uno de los cuenteros más destacados de Mendoza.





Durante todo el mes nos acompañarán los textos de Emilio Fernández Cordón. El emilio, aunque  firma en minúscula, es un narrador mayúsculo, uno de los más fecundos y reconocidos de nuestra provincia.
Nació en el departamento de San Martín y, desde pequeño, fue un lector apasionado. Estudió abogacía en Córdoba, luego de un breve paso por las aulas de medicina. Después de andar por caminos diversos, siempre con el sueño de ser escritor alborotándole sus cielos, tomó la decisión y se dedicó en exclusivo a la escritura. Sé acabadamente que la vida no tiene sentido. Y que es inevitable intentar darle uno. Por eso, antes de que se me fuera sin, en plena mitad de mi adolescencia, apenas pasados los cuarenta, me lancé a contar...” dice en su libro “Cuentos para matar... el tiempo”. Desde ese momento obtuvo premios nacionales y provinciales, entre los que se destacan el Premio Vendimia del año 1989 y del 2002. Sus cuentos han sido publicados en antologías, periódicos, revistas, páginas de internet y en manuales de educación primaria y universitaria. Muchos de ellos, ha escrito más de 500 a la fecha, fueron leídos en diversos programas de radio en Mendoza, San Luis y Buenos Aires. Participó como jurado en numerosos concursos literarios. Sostuvo durante tres años un Taller de Escritura junto al poeta Carlos Levy, en la Galería Tonsa y luego solo, en la Biblioteca Pública General San Martín, de Ciudad. En abril de 2009, fue declarado “Ciudadano ilustre” de su departamento natal y, en diciembre del mismo año, recibió el premio escenario, que otorga Diario Uno de Mendoza, por Mejor Libro Narrativa 2009. Tiene publicados los libros: 
“El diablo, el hijo y el rayo”, año 2003, “Cuentos para matar... el tiempo”, año 2006, “Pasajeros del penúltimo tren” –junto a tres autores de Buenos Aires-, año 2007, “Cuentos para matar...te”, año 2009 y la Novela para niños y niñas “Vacaciones Fantásticas”, año 2012, fragmentos de la cual compartiremos en este espacio. Además, cada lunes, promueve estremecimientos con un microrrelato que puede leerse en su facebook. También tiene cuatro novelas inéditas.
 “Uno escribe con la infancia, con la memoria -selectiva, claro-, con sus sueños, su cultura, sus éxitos y sus fracasos, con sus pesadillas, dolores, desgarros y duelos. Uno escribe con lo que es. Con lo que tiene en el inconsciente. Con sus amores. Y con sus muertes. Uno escribe.” Infiere en una entrevista. En la misma, más abajo: “No podría vivir sin escribir. Es una pasión, una vocación, una obsesión, una pulsión, un desafío, un compromiso y una apuesta. Un profundo ejercicio de libertad, un sueño, un vivir muchas vidas además de la propia. Y un remedio para todos los males. Escribir salva.”  Ante la pregunta del para qué escribir, responde: “Para vivir, para exorcizar demonios y pesadillas, para comunicarme. Para decir lo mío. Para intentar conmover, estremecer a alguien, tan siquiera a uno solito. Para que me recuerden mis hijas y nietos. Para cambiar el mundo. A pesar de saber que ningún libro lo cambió, aunque algunos lo hicieron mejor.”

El libro “Vacaciones fantásticas” es uno de esos, de los que ayudan a embellecer el mundo.
El protagonista, Luciano, es un niño mendocino, que viaja, junto a algunos de sus compañeros de la escuela, a la mítica Villa Las Luces, localidad montañesa, presente en varios cuentos de el emilio. El chico, desde la cama del hospital pediátrico, detalla a su papá, que vive en España, las vivencias de sus vacaciones mágicas. Y lo hace con un lenguaje accesible, pero pleno de poesía.
El relato de Luciano muestra mucho más que una aventura. En él aparece lo fantástico que está presente en nuestra cultura –nada de supermanes, ni brujas medievales, ni dragones chinos-. Exalta la amistad, la solidaridad, el respeto a las nuevas organizaciones familiares. No desdeña la tecnología, al contrario, la imbrica con las tradiciones propias de la región. Deja deslizar, sin  alusiones explícitas ni panfletarias, el respeto por la naturaleza. Y por supuesto, además de las correrías, se habla del amor.
La cálida narrativa, que entretiene y conmueve, se enriquece con las bellas ilustraciones de la artista plástica Laura Rudman Belmes.
“Vacaciones fantásticas” es un libro que encanta a niñas y niños de todas las edades. Un material imprescindible, si se pretende bucear en la literatura hecha en Mendoza.





El sueño de los pájaros

   A los cinco años, Mora tuvo con su papá una charla que no pudo olvidar. Había soñado con sus compañeritos de escuela y quiso saber qué eran los sueños. Juan, su padre, con paciencia y usando como ejemplo un álbum de fotografías, logró que la nenita comprendiera. El problema fue al otro día, cuando Mora vio dos gorriones sobre el parral del patio. Y fue corriendo a preguntarle a Juan con qué soñaban los pajaritos. Y siguió preguntando. Nadie, entre maestros, parientes y vecinos, supo qué contestarle.
   Cuando Mora cumplió treinta y cinco años, siendo ya una famosa ornitóloga, logró entender el lenguaje de las aves. Entonces puso aparatos en varios árboles para grabar lo que conversaban los pájaros.   Después, con mucho trabajo, descifró y tradujo las grabaciones. Y, con gran sorpresa, encontró una en la que un pajarito preguntaba: “Papi, ¿con qué sueñan los seres humanos?”.

 

Hecho en Mendoza en noviembre de 2006.
Publicado en febrero de 2007 en el libro:
“MI LIBRO –Tercer Año - Primer Ciclo - EGB”. 
De la DGE. Mendoza.


Mago, el héroe de los gatos

   Mago era un gato común y corriente y, como a todos los gatos, le gustaba salir por las noches a jugar y correr por los techos de las casas. Como era muy bonito, negro y con manchas blancas en la nariz, tenía muchas novias y los otros gatos, de puro celosos nomás, no le hablaban ni lo saludaban. Una tarde, Mago perseguía un ratón por la vereda cuando vio que un auto venía muy rápido y podía atropellar un gatito que cruzaba la calle. No lo pensó ni un segundo y, saltando como un mono y corriendo más veloz que una liebre, empujó al minino con sus patas, salvándolo. Pero, en la maniobra, no pudo esquivar las ruedas del coche que le pisaron la cola dejándolo desmayado de dolor en mitad de la calle. Juan Gabriel, el niño dueño de Mago, llorando y pensando que su querido gato había muerto lo alzó y lo llevó, entre sus brazos, al veterinario. Una semana después, Mago ya estaba de vuelta en la casa de Juan Gabriel pero había un problema: no tenía cola.  Como estaba quebrada en muchas partes no habían tenido otro remedio que cortársela y más que un gato parecía un conejo. Pasaron los días y Mago no quería salir, le daba vergüenza porque creía que se reirían de él. Hasta que una tarde oyó que lo llamaban a maullidos. Brincó por la ventana y se encontró con que todos los gatos del vecindario lo aplaudían y lo felicitaban porque era un héroe que había arriesgado su vida por salvar un gatito. Desde entonces, Mago, el gato valeroso, es el gato más popular del barrio y sigue teniendo muchas novias. Y, ahora, también muchos amigos.   

Hecho en Mendoza en noviembre de 2006.
Publicado en febrero de 2007 en el libro:
“MI LIBRO –Tercer Año - Primer Ciclo - EGB”. 
De la DGE. Mendoza.



“Querido papá:
Me dijo mi mamá que estás preocupado porque te enteraste de que estoy internado en este hospital. Pero no estés triste, estoy lo más bien. Y muy contento con las aventuras que vivimos en las vacaciones, y porque encontramos fantasmas y muchas cosas más.
Mi mamá me dijo que, para entretenerme, podía escribirte una carta, o muchas. Le pidió permiso al médico que me atiende y le contestó que bueno, que si quería te escribiera, así que, una de las enfermeras que me cuidan, me trajo esta computadora portátil con la que te estoy escribiendo. Es finita y liviana, me contó el doctor que es de su hijo que se fue a vivir a Canadá y que me la presta y que la cuide mucho. Claro que la voy a cuidar mucho, es muy linda. Me cuesta encontrar las letras pero igual me gusta. Además, me dejan sentar en la cama para escribir y puedo ver por la ventana lo bonito que está el final del verano porque se va pintando todo de amarillo. Y también las hojas en los árboles y las hojas caídas en el jardín de afuera del hospital. Y también veo los pajaritos y las palomas y, más lejos, las personas que andan con su vida por la calle. Y los autos.
Mi mamá me dijo que vivís en España que queda en Europa. Y que tenés una esposa nuevita, y chica como una muchacha, que está esperando un bebé que va a ser mi hermanito. Ojalá cuando salga de la panza de su mamá salga sano y muy lindo. Después que salga, sacale una foto y me la mandás así lo conozco. Algún día voy a ir a España a conocer a mi hermanito y a su mamá tan chica. Y te voy a dar muchos besos. Y a él también. Y a ella también.
Mi mamá se ha puesto de novia con un señor muy bueno que se llama Abelardo, pero le dice “Gordo” porque es un poco bastante gordo. Trabaja de profesor y es muy simpático y me trae libros para leer en el hospital. Que me gusta mucho leer libros de aventuras y también de poesías que me regustan las poesías de palabras bonitas.
Me acuerdo de que, cuando vivías con nosotros, con mi mamá y conmigo, siempre estabas leyendo un libro o una revista y también mi mamá lee libros y revistas y por eso debe ser que me gusta tanto leer y que todavía hay muchos libros en mi casa de nosotros.
Lo que no me gusta...”
Fragmento del libro “Vacaciones fantásticas”



“Querido papá:
Ahora está lloviendo, y por la ventana se ve que el amarillo se está mojando. Y los pajaritos y las palomas no se ven. Se han escondido en algún lugar para no mojarse, digo yo. Tampoco se ve la gente. Ya sabés que acá no llueve casi nunca y, cuando llueve, los pajaritos y las palomas y la gente se quedan en sus casas.
Dijo mi mamá que cada carta que te escriba en esta portátil, que también le dicen notebook, la va a poner en su pendrive y después la va a poner en su máquina y te la va a mandar por mail por internet y la vas a recibir muy rápido en tu computadora para leerla. Estoy contento por eso. Y me dan más ganas de contarte lo que pasó en las vacaciones, porque ahora sé que lo vas a leer enseguidita nomás.
Ahora  te cuento de las vacaciones.
A la mitad del año pasado...”

“... Entonces al director de la escuela le dio lástima de que no fuéramos a ningún lado, y se le ocurrió prestarnos su casa que tiene en la montaña. Que, si nos molestaba dormir en colchones en el suelo, podíamos ir diez días a vivir las vacaciones en su casa. Los padres de los otro nueve y mi mamá juntaron comida para llevar, y ropa de abrigo, porque decían que allá arriba, cerca de la Cordillera de Los Andes, de noche hace mucho frío...”

“... No te he contado que éramos diez niños, cuatro chicas y seis varones. Más la seño y el maestro, éramos doce en total. Las nenas se llaman: Guillermina, que le decimos Guille, Julieta, Sofía y Martina. Y los hombres: Tomás, Emiliano, Joaquín, Santiago, que le decimos Tiago, Agustín y yo. Las niñas dormían con la seño Cordelia, y los chicos con el maestro Marcelino. Y el Agustín y yo en la sala, en unos colchones bien gordos y nuevitos.
Como ya era medio tarde...”

Fragmento del libro “Vacaciones fantásticas”



“Querido papá:
Me gustó mucho que me llamaras por teléfono, menos mal que en la habitación hay uno que es blanco. Claro, vos no viste el color. Pero no gastés tanta plata de España, escribime y listo. Qué bueno que tu esposa española, que se llama Mercedes, esté de lo más bien y también mi hermanito, que recién me doy cuenta que va a ser español. Ya les voy a decir a los chicos que voy a tener un hermano español, y ellos no. Y no te pongás triste por mi salud que ya te dije que estoy muy bien y muy cómodo en este lugar.
Bueno, el primer día de vacaciones paseamos por toda la Villa. Y en el arroyo de agua fría había como mil vacas que iban a tomar agua del arroyo y se metían en el agua y no tenían frío porque el cuero que tienen es como un abrigo. Y hacían mucho ruido gritando “Muuu”... “Muuu”... “Muuu”..., que el maestro dijo que se dice mugir. Y había unas vacas bebés que tampoco tenían frío y andaban todo el tiempo detrás de sus mamás. Y también había dos señores que andaban a caballo y las cuidaban y tres perros malos, muy grandotes y negros, que les ladraban a las vacas y a los toros, que también había.
Nos divertimos mucho cuando una vaca roja y blanca...”

“Y abrí los ojos. Pero no vi a nadie. Y ahí nomás escuché una voz que decía “Luciaaanoo”... “Luciaaanoo”... y me levanté despacito y fui a ver, abrí la cortina de madera de la ventana y vi por el vidrio. Y casi me caigo de sorpresa al suelo. Afuera, debajo del techito de la galería, había una luz más brillante que las estrellas, una luz como de una sombra de fuego blanco y brillante. Y me dio miedo y le iba a avisar al maestro a los gritos, cuando la luz se fue y apareció el Benicio, como si estuviera vivo y vestido camisa a rayitas celestes y blancas y pantalón de yin y zapatillas negras. Y estaba igualito que en la foto que vi en la casa de Don Silvestre, igual de joven muchacho de cuerpo de Superman y pelo largo y de cara linda y marrón. Y me dijo “Hola, Luciano” y yo que “Hola, Benicio” y me dijo vení que quiero hablar con vos y yo que no podía abrir la puerta sin la llave, y entonces pasó algo extraordinario.
Me dijo “No tengás miedo” y...”

Fragmento del libro “Vacaciones fantásticas”
“Esa noche, después de comer, la seño Cordelia se dio cuenta de que la Julieta, que siempre es muy delicada porque es flaquita y muy blanca con miles de pecas por todos lados y siempre falta mucho a la escuela por enferma, estaba ardiendo de fiebre, así dijo. Y fueron la seño Cordelia con el señor Lorenzo en el auto de él, que costó mucho que arrancara porque es requeteviejo, y la Julieta a ver si el médico de la Aldea Ecológica podía atenderla. Y los demás nos acostamos en el pastito y nos pusimos dele que ver las estrellas tan bonitas y tan brillantes y estábamos mirando para arriba que la Guillermina estaba acostada al lado mío y de pronto le tomé la mano, haciéndome el tonto que miraba las estrellas, y no dijo nada y ni sacó la mano, y estuvimos mirando el cielo hasta que volvieron los del auto y me arruinaron la noche.
Al final, la Julieta solo estaba empachada y la señora Pepita que sabe curar el empacho la curó con una cinta diciendo palabras calladas...”


“Estábamos muy bien y la Guille sacaba fotos de todo lo que veía y, de pronto, llegaron unas nubes negras muy gigantes que taparon el cielo y escuchamos más de cien truenos, y los mayores se asustaron mucho, que venía tormenta, dijeron, y que nos fuéramos. Y cuando levantamos el picnic ya llovía mucho.
Me acordé de Don Silvestre que había dicho que siempre está cambiando el tiempo en la montaña. Y fuimos bajando que nos mojábamos y no veíamos por el agua de la tormenta y seguían los truenos, y el Agustín que le tiene mucho miedo a los truenos se puso a llorar y también la Julieta y la Sofía y el Tiago, y después todos lloraban como niños. Yo no. A mí me gustan las tormentas y mojarme de la lluvia.
Eran tan negras y gordas las nubes que parecía de noche y no se veía casi nada. Y caminamos y caminamos los cerros de vuelta, y los chicos y las mujeres iban llorando y gritando, y el maestro gritaba más que todos que nos agarráramos de las manos y de pronto empezó a correr mucho viento y todo se volaba, y parecía una película de miedo en que los niños van a morirse todos.
Caminando en la lluvia y en los truenos, íbamos llegando al puente de palos y todo el mundo gritaba menos yo...”


“Ya estábamos cerquita del arroyo río y el maestro gritó que tuviéramos mucho cuidado, y que había que esperar que bajara el agua para cruzar o esperar que alguien nos ayudara. Y seguía lloviendo como loco y la Guille no tuvo cuidado, y patinó, y se cayó al agua, que empezó a llevársela con ella, para ahogarla.
Pero yo me hice el valiente, y como soy campeón para nadar no tenía miedo de ahogarme y quería salvar a la Guille, y mientras todos gritaban “La Guiiillee”... “La Guiiillee”... me tiré nomás al agua...”

                                           Fragmento del libro “Vacaciones fantásticas”